domingo, 22 de abril de 2018

Tienes o no tienes clase?

Hombre elegante fumando un puro

El tener clase no es algo elitista como la gente piensa, ni tiene nada que ver con la condición económica, la posición social o el apellido. Es algo que tiene que ver con la integridad, la inteligencia, la discreción, la prudencia y sobre todo con la educación.

Básicamente, la clase tiene que ver con cuatro factores.
1.- Lo que una persona dice.
2.- La forma de decirlo.
3.- Su aspecto o imagen.
4.- Su comportamiento.

Estos son algunos de los comportamientos que generalmente tienen las personas con clase;

· Una persona con clase posee seguridad, más no arrogancia, orgullo pero ni altivez, simpatía más no simpleza, es aquella persona que tiene un profundo y discreto sentido de nobleza.
· Es el arte de ser honesto con uno mismo, bajo todas las circunstancias y con toda la gente.
· La clase surge del interior, de una consideración por los derechos y talentos de los demás.
· Es tratar de igual manera a una dama, a un alto ejecutivo, a un mesero o a una persona que pide limosna.
· Es tener consideración por los demás y buenos modelos, que después de todo es lo mismo.
· Es vestir siempre de acuerdo con la edad, hora del día, clima y ocasión.
· Tener clase es cuando no se preocupa uno por tenerla, es algo que se encuentra en el camino … es el resultado de caminar.
· Es la forma de lidiar un problema, con aplomo y dignidad, sin importar su gravedad.

La clase no depende de un nivel económico, de apellidos de alcurnia, de camisas o vestidos de marca, ni de la marca y modelo del coche. Es el resultado de una riqueza interna que se proyecta al exterior inevitablemente.


mujer bonita y elegante


De la misma manera en que la clase se manifiesta en todos los actos de nuestra vida, la falta de clase también se da a notar de manera cotidiana, con pequeños y grandes actos.

·         Reírse a carcajadas con la boca abierta.
·         Sonarse en la mesa, sobre todo si se hace con un pañuelo o sucio.
·         Gritarle o hablarle de mal modo a la gente que nos sirve.
·         No agradecer un favor recibido.
·         Vestirse ostentosamente y con mucha joyería.
·         Rascarse los dientes en público, sorber la sopa al comer.
·         Hablar fuerte en público para llamar la atención.
·         Llamarle “mi reina”, “gordis”, “mi chula” a personas que acabamos de conocer.
·         Traer el pelo pintado con colores escandalosos para llamar la atención.
·         Hablar todo el tiempo con groserías.
·         Llegar tarde a las citas o dejar de cumplir con compromisos o hacerlo a destiempo.
·         Arreglarse de manera que no sea la adecuada según la edad.
·         Ser chismoso, indiscreto o hablar mal de las personas
·         Maquillarse de manera exagerada.    

Y tú eres una persona con clase?

miércoles, 11 de abril de 2018

Beneficios del agua en el cuerpo

Persona tomando agua con sus manos

Beneficios del Agua en el cuerpo 

A través de las últimas décadas, el agua se ha convertido en uno de los elementos naturales más importantes a considerar cuando queremos conseguir un óptimo estado de salud, otorgándole al organismo los elementos necesarios para lograr la frescura y revitalización para proporcionarle su belleza natural.
Aunque el agua abunda en nuestro planeta, se considera uno de los compuestos más estrechamente regulados en la mayoría de los organismos vivos.  En el hombre y en el caso de la mayoría de los mamíferos, pasan parte de su ciclo vital en un entorno acuático. Por ello el agua constituye para el organismo la sustancia más importante, lo cual se considera una necesidad permanente.   

Cantidad de Agua en el Organismo

El agua constituye del 60 al 70% del peso corporal del hombre. Siendo un poco mayor en los hombres que en las mujeres: en los recién nacidos este porcentaje se eleva, ya que ellos el agua constituye del 75 al 80% de su peso corporal, y en los ancianos es del 55% los cuales presentan una tendencia a sufrir de deshidratación muy fácilmente, debido a que su cantidad de agua es menor. La sangre en su mayor parte es agua, 70% de los músculos también lo es.

Función del Agua dentro del Organismo

Si el cuerpo no llega a tener suficiente cantidad de agua durante el día no se logra un desarrollo de actividades completo, lo cual puede ocasionar diversos daños a la salud.
Dentro de las diferentes funciones del agua en el cuerpo encontramos las siguientes:

  • Disolver y ablandar los alimentos en la digestión.
  • Permite que se eliminen más fácilmente los productos de desecho.
  • Lubrica todas las articulaciones cuando se realizan diferentes actividades físicas.
  • Sirve de transporte para los diversos nutrientes que ingresan al cuerpo como son carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.
  • Regula la temperatura corporal debido a su gran capacidad de evaporarse y para conducir el calor

La mayor parte del líquido que se consume es absorbido y pasa a lo largo de las vías digestivas. Dentro del proceso del proceso de digestión, también se secreta diariamente cerca de ocho litros de líquido, los cuales provienen de diferentes partes del cuerpo:

  •     En la saliva de secreta 1 litro.
  •     En el jugo gástrico se secretan 2 litros.
  •     En el jugo pancreático y biliar, 2 litros
  •     En el jugo intestinal, 3 litros.

Por qué se debe tomar Agua?

Debe reponerse para conservar el equilibrio funcional y la composición constante de todos los tejidos corporales. Debido a ello debe ingerirse diariamente, en condiciones normales de trabajo y de temperatura ambiental un promedio de dos o tres litros de agua, para cualquier persona normal. Este consumo más el del agua que se encuentra dentro de las vías gastrointestinales, equilibra las pérdidas de agua que se realizan durante el día por las siguientes funciones: renales (orina) respiración, sudoración, la que es utilizada en el proceso de digestión y en todas aquellas actividades que se realizan cotidianamente.  

En que alimentos encuentro Agua?

  •    Carnes sin grasa visible (magras)        60 al 65%
  •    Pescados frescos o huevo                    70 al 80%
  •    Frutas, verduras, leche, yogurt            85 al 90%
  •    Pan y derivados                                  25 al 30%
  •    Frutos secos                                       5%
Botella de agua

Diferentes clases de Agua

Dependiendo del tipo de procedencia, se pueden encontrar con diferentes características. Las extraídas de aguas termales presentan un alto contenido de minerales que son usadas como métodos terapéuticos; las aguas que son extraídas de pozos y que presentan gran cantidad de sedimentos minerales y de arcillas son utilizadas para masajes y mascarillas.
En el grupo de agua potable encontramos todas aquellas que se encuentran en el mercado actualmente, las cuales presentan diferentes propiedades y características: Las aguas que son bajas en sales minerales y en sodio, se recomienda para todas aquellas personas que tienen problemas de presión alta. El agua mineral presenta una cantidad elevada de sales minerales que sobrepasan los requerimientos cotidianos de una persona normal por día, por lo que se recomienda que el consumo de ella sea de forma eventual.

Cuánta Agua necesitamos ?

Es recomendable consumir entre dos y tres litros de agua natural al día, pero si desea saber realmente cuál es la ingesta que deberá realizar por día dependiendo de su complexión, estatura y edad se recomienda que divida entre ocho el peso ideal, y la cantidad que se obtenga como resultado será el número de vasos que se aconseja consumir al día.

Cómo conseguir el Agua ?

Al levantarse se recomienda que se ingieran dos vasos de agua natural, ya que así el cuerpo recobrará la ligera deshidratación que se lleva a cabo durante la noche. Otros dos o tres vasos distribuidos a lo largo en el transcurso de la mañana. Después de comer es necesario que se consuman dos vasos de agua, posterior al proceso de digestión. Y los dos o tres vasos que faltan distribuidos en lo que resta del día. 

jueves, 22 de marzo de 2018

Fibromialgia

Fibromialgia

La fibromialgia es un “síndrome” que se caracteriza por dolor músculo-esquelético generalizado y una sensación dolorosa a la presión en ciertos puntos específicos del cuerpo. Es un dolor en los músculos y en el tejido fibroso (ligamentos y tendones) y es parecido al originado en las articulaciones pero no es una enfermedad articular.

Un síndrome, no es propiamente una enfermedad como tal. Un síndrome es un conjunto de síntomas que se presentan juntos con mucha frecuencia y se identifican como un cuadro clínico que va asociado a uno o varios problemas de salud. Los síntomas que componen un síndrome pueden variar con el tiempo e incluso el síndrome puede llegar a desaparecer.

La fibromialgia es frecuente, la padece entre el 2% al 6% de la población, y es más frecuente que se presente en mujeres. Puede presentarse como única alteración (fibromialgia primaria) o asociada a otras enfermedades (fibromialgia concomitante).

Síntomas de la Fibromialgia

La fibromialgia es una anomalía en la percepción del dolor, de tal manera que se perciben como dolorosos, estímulos que habitualmente no lo son. No se conoce con exactitud las causas de esta alteración, pero hay muchos factores implicados. Se cree que el estrés agudo o crónico, físico o emocional es uno de los principales factores desencadenantes.

Alteraciones en el sueño, alteraciones en los músculos, en el sistema inmunológico, anomalías psicológicas, problemas hormonales, alteraciones en los mecanismos de percepción del dolor, niveles bajos de serotonina (reguladora del dolor) o incremento de la “Sustancia P” (productora de dolor), pueden ser los principales factores que desencadenan la fibromialgia. 

El dolor es uno de los síntomas más molestos de la fibromialgia, pero no el único. Se puede presentar de manera diferente en cada paciente. A veces se presenta de manera generalizada en todo el cuerpo y en otras en determinada áreas como el cuello, el hombro, la columna lumbar, etc., y se va extendiendo de manera progresiva a todo el cuerpo. A veces el dolor es identificado como quemazón, ardor, molestia o desazón.

También puede variar de intensidad y localización durante el día, de acuerdo a los cambio climáticos, al sueño, al estrés, al nivel de actividad y cansancio, etc. 

Además del dolor, son síntomas regulares el cansancio que se presenta en el 90% de los casos, trastornos del sueño en el 70 u 80% y depresión o ansiedad en el 30%. 

Igualmente se presentan síntomas como la poca tolerancia al esfuerzo, sensación de rigidez generalizada (generalmente por las mañanas), inflamación difusa en manos y pies, hormigueos en las manos, jaquecas, dolores en la menstruación, colon irritable, sequedad en la boca y los ojos.


¿Cómo se diagnostica la Fibromialgia? 

El diagnóstico de la fibromialgia es clínico, se hace con base en la sintomatología que presenta el paciente. No hay a la fecha, pruebas diagnóstica específicas, ni pruebas de laboratorio, ni biológicas o de imagen que puedan confirmar los casos de fibromialgia. Lo que se busca es descartar la existencia de algún cuadro clínico con síntomas similares a la fibromialgia.

Se pueden realizar análisis de sangre, pruebas de imagen u otras pruebas de laboratorio, para descartar otras posibles causas de enfermedad que puedan confundir el diagnóstico: como el lupus, depresión, infecciones, enfermedades reumatológicas, enfermedades traumatológicas, problemas de tiroides, u otras, las cuales incluso, pueden llegar a coexistir con la fibromialgia.

Para el diagnóstico de la fibromialgia, se hace una historia clínica detallada con base en los síntomas referidos por el paciente y haciendo una exploración física exhaustiva. 

Si existe dolor musculo-esquelético generalizado y continuo, en al menos tres zonas del cuerpo durante más de tres meses, esto puede ser indicativo que estamos en presencia de fibromialgia.

La atención especial se centra en los llamados puntos gatillo; nuca, espalda, hombros y caderas. Para afirmar que estamos en presencia de un diagnóstico definitivo de una fibromialgia es necesario que un mínimo de 11 de los 18 puntos gatillo totales reaccionen con dolor a la presión y que las molestias persistan durante más de tres meses.

Los puntos gatillo se localizan a nivel de la región occipital, cervical baja, región de los músculos  trapecio y supraespinoso (lateral y posterior del cuello), segundo espacio intercostal (porción anterior de la región torácica), codo, glúteo, cadera y rodilla.

Para un mejor diagnóstico de la fibromialgia, además del dolor osteomuscular crónico generalizado, se deben de valorar otros síntomas como manifestaciones neurológicas, cognitivas, psicológicas y endócrinas.

En años recientes se han propuesto nuevos criterios que proponen que para determinar la existencia de fibromialgia, debe haber dolo solo en cinco de los puntos sensibles. Pero incluyen la ausencia de otras enfermedades como criterio obligatorio, y la presencia de tres criterios menores, dentro de los cuales se podrían incluir: Cambios de los síntomas por la actividad física, alteraciones de los síntomas por factores atmosféricos, empeoramiento de los síntomas con el estrés, sueño no reparador, fatiga general, dolores de cabeza, colon irritable, sensación de inflamación, parestesia, ansiedad.

Es necesario realizar un diagnóstico diferencial, para descartar la existencia de otras  enfermedades como causa de la sintomatología, antes de concluir en el diagnóstico de fibromialgia. Entre las enfermedades a considerar se encuentran: enfermedades que causan dolor generalizado y fatiga, enfermedades inflamatorias articulares, enfermedades autoinmunes, enfermedades neurodegenerativas y enfermedades endocrinas.

Tratamiento de la Fibromialgia

La fibromialgia no tiene cura, por lo que el propósito de cualquier tratamiento es el mitigar los síntomas y el dolor, para mejorar la calidad de las personas que padecen este síndrome.


La fibromialgia se caracteriza por la aparición de intensos dolores de larga duración, principalmente en la musculatura y las inserciones tendinosas. También pueden aparecer otros síntomas concomitantes como, cefaleas, trastornos del sueño, rigidez matutina o cansancio.


El tratamiento de la fibromialgia se realiza en tres niveles: 

Tratamiento básico: Incluye programas de educación de pacientes, manejo del dolor con terapias conductuales, entrenamiento cardiovascular acorde a la resistencia del paciente ejercicio físico de resistencia, como nadar, caminar, eventualmente la ingesta de antidepresivos (para levantar el ánimo y relajar), así como un adecuado diagnóstico y tratamiento de otras enfermedades físicas y trastornos mentales. Estos métodos se pueden aplicar separadamente o combinados entre sí.


Tratamiento secundario: Apoyado esencialmente en kinesiterapia (método terapéutico que busca la mejora física a través del movimiento para acortar los tiempos de recuperación de las capacidades funcionales), en combinación con métodos psicoterapéuticos. Se debe poner en marcha si después de seis meses de iniciado el tratamiento básico, continúan las molestias que interfieren con la rutina diaria del paciente.

Tratamiento a Largo Plazo: Si después de meses de iniciado el tratamiento secundario las molestias siguen mermando las capacidades del paciente, se inician cuidados a largo plazo.


En este caso, el programa de tratamiento debe estar adaptado especialmente a las condiciones del paciente y deberá estar creado y supervisado por el médico. 


Un tratamiento a largo plazo, podría incluir algunas de las siguientes opciones:

• Autogestión: continuar con el entrenamiento cardiovascular; entrenamiento funcional; superación del estrés.
• Implementar algunas terapias multimodales acorde a las necesidades del paciente.
• Uso de antidepresivos
• Toma de analgésicos.
• Hipnosis  
• Kinesiterapia.
• Método terapéutico complementario (homeopatía o alimentación vegetariana).
La persona afectada, deberá contar con las mejores condiciones para tener un sueño reparador. La cama no debe ser excesivamente dura o excesivamente blanda, contar con una almohada baja. Evitar la ingesta de sustancias y bebidas estimulantes, las temperaturas extremas y los ruidos excesivos y las luces molestas.      
Los analgésicos disminuyen de manera parcial el dolor y sólo los debe tomar bajo prescripción médica. Los relajantes musculares deben tomarse en periodos cortos, lo mismo que los fármacos antidepresivos y bajo supervisión médica.

Prevención de la Fibromialgia
Como se desconocen las causas de la fibromialgia, es difícil establecer cuáles pueden ser las medidas preventivas para no padecerla.  
Se ha observado que la padecen con mayor frecuencia, personas cuyas familiares las han padecido anteriormente, por lo que puede haber una predisposición genética.   
Es frecuente que la fibromialgia se desencadene después de haber  padecido enfermedades previas como las enfermedades inflamatorias-reumatoides, enfermedades autoinmunes, enfermedades tumorales, infecciones víricas, intervenciones quirúrgicas o accidentes.
Se recomienda tratar de manera correcta los dolores intensos que se presentan después de una operación o lesión, para evitar que se queden anclados en la memoria de dolor del cerebro y se puedan convertir en crónicos.

lunes, 19 de marzo de 2018

Mindfulness


Mindfulness la Práctica de la Atención Plena

Mindfulness es una palabra de origen inglés, que se usa para referirse a la práctica de la “atención plena” o “conciencia plena”. Se refiere al hecho de tener plena atención de nuestra mente o nuestra conciencia en el momento presente, el estar en el Aquí y Ahora.

La práctica de la “atención plena” es una práctica muy antigua que se encuentra englobada dentro de las enseñanzas del budismo desde hace más de 2,500 años. La atención plena, conciencia plena o conciencia pura es una facultad espiritual o psicológica que es indispensable en la búsqueda de la iluminación, de acuerdo a las enseñanzas de Buda.

Orígenes del Mindfulness

Concretamente, el origen del Mindfulness es el Budismo Theravada, que es una de las tres grandes ramificaciones del budismo, y que se practica principalmente en países como Birmania, Camboya, Tailandia y Vietnam.

Las otras dos ramificaciones son el Budismo Mahayana o Budismo Zen, que se practica principalmente en Vietnam, China, Japón y Corea y Budismo Vajrayana que se practica en el Tibet, de donde es originario, y en Japón y China.

El Mindfulness se deriva de un tipo de meditación denominada meditación vipassana bhavana, o simplemente meditación vipassana (su nombre completo es Anapanavipassana y significa “plena consciencia de la respiración”), y es la más antigua de todas las prácticas meditativas budistas.

La meditación vipassana también es conocida como meditación insight o, simplemente, como meditación Mindfulness. En psicología generalmente se le llama meditación Mindfulness en lugar de meditación insight.

Dentro de la psicología Budista se diferencian dos tipos de o sistemas de meditación: la meditación insight (vipassana o mindfulness) y la meditación concentración (samatha o samadhi).

Estas meditaciones actúan sobre diferentes estructuras neuronales. La meditación insight produce una activación del sistema nervioso, y la meditación concentración, produce un efecto de relajación.

La palabra Mindfulness es equiparable a la palabra Sati que dentro del budismo representa la conciencia de los pensamientos, acciones y motivaciones de uno mismo. También se traduce como “claridad de la mente”.

El Sati, dentro de las enseñanzas de Buda, representa un papel fundamental ya que la conciencia correcta es un factor esencial para alcanzar la iluminación (bodhi) y la liberación (moksha).

La traducción de la palabra Sati al español, puede ser; atención desnuda, toma de conciencia, presencia alerta, alerta relajada, consciencia pura, conciencia plena o meditación. La traducción más apegada al español sería la de “Atención Plena”.

La práctica de la meditación de la atención plena en occidente para tratamiento de diversos padecimientos, se atribuye al médico de origen estadounidense Jon Kabat-Zinn, quien la introdujo desde hace más de 30 años a la práctica de la medicina y la psicología de occidente, nombrándola como Mindfulness.

El Dr. Kabat-Zinn fundó la Clínica de Reducción del Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Mssachusetts y empezó a aplicar el Mindfulness para tratar a pacientes con problemas físicos, psicológicos, dolor crónico y estrés.

Qué es el Mindfulness?

Para Jon Kabat-Zinn, la atención plena es una conciencia sin juicios que se cultiva instante tras instante mediante un tipo especial de atención abierta, no reactiva y sin prejuicios en el momento presente.

El monje budista Nyanaponika Thera, nos enseña que la atención es” la llave maestra infalible y el punto de partida para el conocimiento de la mente, la herramienta perfecta y el punto focal para el desarrollo de la mente, la manifestación más elevada y el punto culminante de la libertad mental”. 

Joseph Goldstein, maestro de Vipassana, define la atención plena como la “cualidad de la mente que está presente sin juicio, ni interferencia alguna. Es como un espejo que refleja claramente todo lo que desfila ante él”

Y bien, por qué practicar el mindfulness? Cuál es el estado ordinario de nuestra mente y de nuestra vida y en que puede ayudarnos la práctica de la atención plena?

Habría de preguntarnos si realmente estamos satisfechos con nuestra vida, si vivimos sin esfuerzos o más bien vamos “tirando”, con la sensación de que vivir implica un gran esfuerzo, una lucha continua, si es como llevar una pesada carga, o estar en una permanente carrera de obstáculos.  

¿Cómo vive la gente a nuestro alrededor, los vecinos, nuestros amigos, los compañeros de trabajo, nuestra familia, nuestra esposa, nuestro esposo? La gente a nuestro alrededor es feliz, se siente plena y satisfecha? 

Vivimos una vida de calidad, una vida plena? O será que más bien vivimos con una sensación de insatisfacción permanente en donde lo que predomina es la cotidianidad, o como dijo Henry David Thoreau, “vivimos vidas en una silenciosa desesperación”  



Cuál ha sido y cual es o cual ha sido el “estado ordinario”, el “estado normal” de la mente humana?

Eckhart Tolle, en su libro El Poder del Ahora, nos señala que las antiguas religiones y tradiciones espirituales, a lo largo del tiempo han reconocido que el estado mental ordinario o normal de la mente de la mayoría de los seres humanos contiene un elemento que se puede considerar como disfuncional o incluso de locura.

Para el hinduismo, el estado mental ordinario, es una especie de enfermedad mental colectiva llamada “maya”; que viendo siendo una especie de ilusión o velo del engaño. 

En el budismo lo llaman “dukkha” y es un estado de sufrimiento, de insatisfacción o desdicha.

Para el cristianismo , la palabra es el “pecado” que en su significado original significaba era fallar en un objetivo. Pecar era no acertar con el sentido de la existencia humana, era vivir torpemente, ciegamente y por lo tanto sufrir y causar sufrimiento.

El mismo Tolle señala que la gente vive  completamente identificada con la voz de su cabeza, con el incesante torrente de pensamientos involuntarios y compulsivos y las emociones que de ellos se derivan. En este sentido, la gente vive poseída por su mente.

Cuando la gente vive de manera completamente inconsciente de esto, cree que el pensador de todos estos pensamientos, es ella, sin saber que quien está al cargo de los pensamientos es la mente egótica. Pensar y vivir así es vivir en la inconsciencia. 

«La mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente. Sin embargo, si se usa incorrectamente se vuelve muy destructiva. Para decirlo con más precisión, no se trata tanto de que usas la mente equivocadamente: generalmente no la usas en absoluto, sino que ella te usa a ti. Esa es la enfermedad. Crees que tú eres tu mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti».

En la tradición tolteca, los naguales o maestros espirituales, utilizan el término mitote para describir la niebla que cubre a nuestra mente. La mente es un sueño en el que miles de personas hablan a la vez y nadie entiende a los demás.  La condición de la mente humana es un gran mitote que no nos permite ver quiénes somos en realidad.

Ortega y Gasset en “El hombre y la gente”, señala, «Casi todo el mundo está alterado, y en la alteración el hombre pierde su atributo más esencial: la posibilidad de meditar, de recogerse dentro de sí mismo para ponerse consigo mismo de acuerdo y precisarse qué es lo que cree, lo que de verdad estima y lo que de verdad detesta. La alteración le obnubila, le ciega, le obliga a actuar mecánicamente en un frenético sonambulismo».


Para Ramiro Calle, «El estado de la mente ordinaria engendra sufrimiento. La mente es conflictiva, voraz, insatisfecha. Su signo es el de la confusión. Es inestable, confusa. A menudo es víctima de sus propias contradicciones, su ofuscación, su avidez y su aversión. Está empañada por la ignorancia, la división. Ha recreado durante años una enrarecida atmósfera de miedo, paranoia, hostilidad y egocentrismo. En ella arraigan venenos como el odio, los celos, la envidia y tantos otros. No es una mente bella. A veces hemos hecho de nuestra mente un verdadero estercolero. Limpiamos minuciosamente el cuerpo, pero tenemos la mente en el abandono». 

De lo anteriormente escrito, podemos concluir que para diversas tradiciones espirituales, culturas y autores. La mente o pensamiento es la responsable del sufrimiento humano. 

Los seres humanos vivimos identificados con nuestros pensamientos. Creemos que somos esa “voz” que habla sin cesar dentro de nosotros y que se la vive criticando, reprochando, comparando, fantaseando, culpabilizando, analizando, quejándose, etc. 

Al identificarnos con los pensamientos, lo hacemos con las cosas del mundo exterior, con la idea que tenemos de las cosas. Nos identificamos con nuestro automóvil, nuestro trabajo, nuestro nombre, nuestra profesión, nuestras posesiones, etc. De cierta forma, somos nuestro auto, nuestro trabajo o nuestra ocupación. Parte de nosotros está en esas “cosas exteriores” o ellas forman parte de nosotros. 

Otro punto importante es el hecho de que nuestra mente es reactiva ante los estímulos externos y lo hace de manera automática todo el tiempo. Captura un estímulo (una ofensa, un recuerdo triste,) y su respuesta es ofensiva o busca eliminar el estímulo negativo.

La mente no se permite crear un espacio entre el estímulo y la respuesta. La mente reacciona sin consciencia, no hay discriminación del proceso entre las relaciones conducta-conducta (entre el pensar, el sentir y el hacer, establecidas arbitrariamente en la historia de la persona.

La persona se vuelve esclava de este reaccionar automático de su mente. Está controlada por los hilos de los pensamientos y las emociones desbordadas. 

Con la práctica del Mindfulness aprender a identificar el proceso, ser conscientes de él, la práctica generamos un espacio entre los estímulos externos e internos y las respuestas internas y externas, creando una ventana de tiempo para responder de manera más adecuada, coherente y habilidosa que permite liberarse de las respuestas automáticas. 

A través del Mindfulness, desconectamos los circuitos que generan las respuestas automáticas, hacemos un espacio entre el estímulo y la respuesta para tratar de que nuestras respuestas o reacciones sean más coherentes y racionales. Dejamos de vivir con el “piloto automático” encendido y empezamos a actuar de manera más racional y objetiva.

El reaccionar automatizado de la mente, se basa en un movimiento dicotómico puramente hedonista. Ante estímulos o situaciones agradables como una buena comida, un estado placentero que produzca una sensación de bienestar, reaccionamos acercándonos a ella, para conseguirlo, mantenerlo o intentar tener más. 

Por el contrario, cuando nos enfrentamos a situaciones o sentimientos adversos como la pérdida de un empleo, el recuerdo de una ex pajera, etc., reaccionamos alejándonos, evitándolo, escapando o eliminándolo o negándolo. Buscamos no tener contacto con situaciones dolorosas.



Mindfulness genera un autoconocimiento en torno a este proceso y habilidades conductuales para neutralizarlo y responder de manera más efectiva. Con la práctica del Mindfulness se desarrolla la habilidad de permanecer presentes y con ecuanimidad inalterable ante cualquier experiencia agradable o desagradable que se presente, ya sea de origen interno o externo. La mente aprende a permanecer inmóvil, atenta, calma y serena. 

El Mindfulness nos enseña a ser conscientes del presente, de nuestra vida, del aquí y ahora. Nos permite trabajar con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de la vida. No ayuda a poner más atención en el hoy y a no preocuparnos por lo que ya ocurrió y lo que puede ocurrir. La atención plena nos ayuda a ver y aceptar las cosas tal y como son, a atenuar la preocupación por el ego, y a valorar la riqueza e importancia de cada instante, de cada momento.

La práctica de la atención nos permite un cambio de estado de consciencia. Nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno a nivel cuerpo, mente y espíritu. Desarrollamos una mayor capacidad de discernimiento y compasión. 

Dejamos de vivir en un estado de “conciencia ordinaria”, en el que nuestra vida está llena de interpretaciones que giran en torno a la supervivencia de la imagen que nos hemos forjado nosotros mismos, para pasar a vivir en un estado de conciencia lúcida y serena que nos permite ver la realidad tal y como es.

En otras palabras, el Mindfulness es la herramienta que nos ayuda a vivir conscientemente, en un estado en donde el tiempo fluye de una manera más armónica, el espacio se vuelve más abierto, nuestro cuerpo funciona mejor, nuestro ser se entrega de manera total a lo que está ocurriendo en el momento, nuestra mente es más clara y mejora nuestra intuición. 


La práctica del Mindfulness
La forma en que se puede practicar el Mindfulness puede ser muy variada, dependiendo de las necesidades de cada persona que la practique. Puede abarcar desde la práctica ortodoxa tradicional o meditación vipassana conservadora hasta la simple realización de uno o varios de los ejercicios que componen el Mindfulness dentro de una terapia.

Generalmente, la práctica de la meditación Mindfulness inicia con la práctica de la meditación concentración. Esto obedece al hecho de que la mente está siempre divagando, yendo de un lugar a otro, arrastrada por una incesante corriente de pensamientos y emociones.

El primer objetivo es aquietar la mente, calmarla, serenarla y tranquilizarla. Se entrena a la mente a permanecer centrada, concentrada en un solo punto, en un solo estímulo de manera ininterrumpida. 

El estímulo seleccionado recibe el nombre de “objeto de la meditación” y por lo general es la propia respiración. Centrarnos en nuestra propia respiración, en principio parece algo sencillo, pero al iniciar la práctica podemos ver que no lo es si no se tiene el entrenamiento necesario.

Un ejercicio básico propuesto por Jon Kabat-Zinn sería el siguiente:

1.- Adoptar una postura cómoda, recostados de espaldas o sentados. Si es sentado, deberá ser con la columna recta y con los hombros caídos.

2.- Cerrar los ojos si nos sentimos más cómodos de esa manera. 

3. Fijar la atención en el estómago y sentir cómo sube y se expande suavemente al inspirar, y desciende y se contrae al espirar. 

4. Mantenernos concentrados en nuestra respiración “estando ahí” en cada inspiración y espiración completas, como si fuésemos montados sobre las olas de nuestra respiración. 

5. Cada vez que nos demos cuenta de que nuestra mente se alejó de la respiración, tomemos nota de qué es lo que la apartó y devolvámosla al estómago y a la sensación de cómo entra y sale de él. 

6. Cada vez que nuestra mente se aleje de la respiración, nuestra tarea será la devolver la atención a la respiración sin importar en que se haya distraído.

7. El ejercicio se deberá realizar durante quince minutos todos los días en el momento prefijado, nos agrade o no, durante una semana. La intención es incorporar en nuestra vida la práctica disciplinada de la meditación.

Al realizar este ejercicio, aparentemente sencillo, nos daremos cuenta de que nos es imposible mantener nuestra atención concentrada más allá de unos segundos. Nuestra atención se desvía y es capturada por todo topo de pensamientos, emociones, recuerdos, sensaciones corporales de manera constante. 

Al principio, la mente puede desviarse hasta 40 veces en periodos de diez minutos, siendo los principales distractores o estímulos los pensamientos (incluidos los recuerdos e ideas), después las emociones (incluyendo los sentimientos), después las “imágenes mentales” y por último otros estímulos como ruidos externos. 

Con la práctica el número de distracciones se reducen. Mientras más se practica, la atención pasa más tiempo centrada en la respiración y los intervalos de las distracciones son menores. Esto es sí mismo ya es meditación. En estados meditativos más profundos, se producen cambios, experiencias, comprensiones súbitas o insights que pueden ser muy significativas, experimentadas por el meditador.

La meditación vipassana ortodoxa, utiliza los términos samadhi o samatha para referirse a este estado mental alcanzado a través de la concentración. El amadhi o samatha se traduce como quietud, tranquilidad, paz, serenidad, dominio o control mental. 

El estado o práctica que le sigue se denomina prajña o pañña, que se equipara más con la práctica en sí de Mindfulness. Consiste en desarrollar una actitud de apertura radical a toda experiencia (tanto agradable como desagradable) a través del desarrollo y mantenimiento de un estado de ecuanimidad inquebrantable. 

La meditación o Mindfulness requiere de entrenamiento. Haciendo una analogía, es como desarrollar un músculo. Un músculo que nunca, o casi nunca hemos utilizado, por lo que está atrofiado o simplemente no se ha desarrollado y que requiere de tiempo para alcanzar su pleno desarrollo.

Entrenarse en Mindfulness es equivalente a aprender a caminar, requiere de mucha práctica. Hacer samadhi, es mantener la atención focalizada en un solo punto, detectar cuando es capturada por otro estímulo y redirigirla de nuevo al objeto de meditación. Esto sería equivalente a los esfuerzos e intentos del niño para aprender a caminar; y hacer prajña, es equivalente al desarrollo de habilidades como el equilibrio y la orientación, con ser capaces de correr, saltar y bailar. 

Podemos concluir, que la práctica del Mindfulness o la atención plena, es muy valiosa a todos los niveles; individual, empresarial, social, político y global. Practicarla, requiere estar lo suficientemente motivado y comprometido para comprender quienes somos en realidad y estar también dispuestos a comprometernos con nuestra vida, no solo por el provecho personal que pueda reportarnos, sino también porque resulta muy beneficioso para el mundo. 

Esta aventura vital empieza con el primer paso y cuando recorremos el camino, descubrimos que no estamos solos en nuestros esfuerzos. Al emprender la práctica de la atención plena, uno se integra en una comunidad de intenciones y exploración global que, en última instancia, incluye a todos los seres humanos.


Fuentes:

La Practica de la Atención Plena
Jon Kabat-Zinn
Kairós

Vivir con Plenitud Las Crisis 
Jon Kabat-Zinn
Kairos

El Poder del Ahora
Eckhart Tolle
Gaia