viernes, 26 de enero de 2018

¿Qué es la felicidad?


¿Qué es la felicidad?

Esta es una de las preguntas que con más frecuencia nos hacemos los seres humanos a lo largo de nuestra vida.

El significado de lo que es la felicidad para mí, puede ser diferente a lo que es la felicidad para ti, y va variando con el paso del tiempo. Las personas, las cosas, las situaciones, que me pueden brindar felicidad a mí, pueden ser distintas a las que le den felicidad a otra persona, por lo que es difícil pensar que puede existir una definición de felicidad que sea universalmente válida.  Lo que me pueda hacer feliz hoy, puede ser que dentro de un tiempo, ya no lo haga, porque pudieron haber cambiado mis valores, mis prioridades o mi situación de vida.   

No obstante que no existe un criterio único para definir la felicidad, todos podemos coincidir que ser felices, es la finalidad de la vida humana. Todos andamos en busca de la felicidad y para obtenerla seguimos distintos caminos.

Podemos entender la felicidad como un estado de ánimo placentero, positivo y que es enteramente subjetivo. Una serie de hechos, de cosas, puede hacer feliz a una persona, mientras que otra persona puede percibirlos de manera diferente. Le pueden parecer intrascendentes o incluso le pueden generar insatisfacción o incluso frustración.

La felicidad por tanto, es una condición meramente subjetiva y propia de cada individuo.  
El concepto de lo que es la felicidad siempre ha estado en el centro de la filosofía y fue esencial en el surgimiento de la ética en la Grecia antigua. Los griegos, se plantearon dos preguntas esenciales: ¿Qué es la felicidad? y ¿Qué haces felices a los hombres?
Las respuestas dadas a estas preguntas, dieron lugar a tres escuelas de pensamiento: El eudemonismo, el estoicismo, y el hedonismo.

Eudemonismo: La felicidad es autorrealizarse. La felicidad consiste en la adquisición de la excelencia del carácter y de las facultades intelectivas para lograr un estado de plenitud y armonía del alma. El principal defensor de esta postura fue Aristóteles (384 a.c. – 322 a.c.)
“La felicidad consiste en una realización activa y comprometida de las capacidades innatas del hombre”

Estoicismo: La felicidad consiste en valerse por sí mismo, sin depender de nada, ni de nadie. Todos llevamos dentro los elementos necesarios para ser felices y autónomos y para conseguirlo debemos llevar una vida sencilla y acorde a la naturaleza. Según los estoicos, la verdadera felicidad solo se puede alcanzar cuando se es ajeno a las comodidades materiales y se lleva una vida basada en la razón, la virtud y la imperturbabilidad. Escuela seguida por Antístenes (444 a.c. – 371 a.c.)

“La felicidad completa solo puede lograrse a través de la autosuficiencia, ya que la independencia es el verdadero bien, y no las riquezas o la lujuria”   

Hedonismo: Ser feliz consiste en experimentar placer intelectual y físico, y evitar el sufrimiento. La clave de la felicidad radica en evitar los excesos que al final terminan provocando angustia y dolor. El cultivo del espíritu debe de estar por encima de los placeres de la carne. Epicuro (341 a.c. – 270 a.c.) fue el máximo exponente de esta postura.

“La verdadera felicidad consiste en el dominio del miedo”
Posteriormente, han surgido otras escuelas filosóficas como el racionalismo que sustenta que la clave de la felicidad estriba en conocer la realidad, aceptando los sucesos como son y por consecuencia eso nos hará felices.  En opinión de Spinoza, la felicidad implica que nos despojemos de las pasiones y que lleguemos a comprender el mundo que nos rodea, solo de esa manera, es que dejaremos de sentir odio y miedo.

A mediados del siglo XIX, surge en Estados Unidos, la corriente denominada Nuevo Pensamiento. Para quienes la felicidad es una actitud mental, es una decisión. Su mensaje principal es que cada persona da origen a sus experiencias y su visión del mundo, por lo que pone énfasis en la Actitud Mental Positiva. Algunos de los defensores de esta postura son Ralph Waldo Emerson, Emmet Fox, Wayne Dyer. Neville Godard, entre otros.  
¿Pero que es realmente la felicidad?

La felicidad es algo completamente subjetivo que escapa más allá de definiciones o posturas filosóficas. Hay tantas definiciones de felicidad como personas hay en el mundo.   
La felicidad es el fin último del hombre, y cada cual la define de acuerdo a sus propios valores, a sus metas, a sus deseos más íntimos. Ya sea que se la busque o que se le espere, la felicidad es producto de varios factores, personas o situaciones que influyen en nuestra vida. La felicidad nunca esta desligada de lo que sucede en el exterior, aunque nuestra actitud interna es la que determina el significado que les damos a los hechos externos.

No tenemos la capacidad de controlar lo que sucede en nuestro entorno, pero si tenemos la capacidad de determinar la actitud que tenemos hacia lo que sucede.
La felicidad no es eterna, es un sentimiento cíclico que se combina con otros estados de ánimo a lo largo de nuestra vida. Ni es eterna, ni depende nunca de los mismos factores. Lo que nos provoca felicidad cambia con el paso del tiempo.
La felicidad consiste en aprender a disfrutar lo que sucede en nuestra vida a cada momento. En estar presente en el aquí y ahora y no dejar que ni los hechos pasados o lo que pueda pasar en el fututo nos afecte.

La felicidad es una actitud, más que un lugar al que tengamos que llegar algún día. Los momentos de felicidad, las personas, las cosas o las situaciones que nos san felicidad siempre serán cambiantes, siempre llegarán y se irán algún día y solo nosotros nos mantendremos en el centro de todo lo que nos sucede alrededor. La felicidad es una actitud ante lo que nos sucede en la vida.   

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