lunes, 22 de enero de 2018

Los 8 pasos para tomar decisiones inteligentes


¿Los 8 pasos necesarios para tomar decisiones inteligentes?

La toma de decisiones correctas, es una habilidad fundamental en la vida de todas las personas; hombres de negocios, médicos, abogados, maestros, estudiantes, padres de familia, jóvenes, viejos, etc..

Las decisiones que uno toma, marcan el rumbo de nuestra carrera profesional y la calidad de nuestra vida personal, sin embargo, son pocas las personas que han desarrollado las habilidades necesarias para una buena toma de decisiones. Por eso, a la hora de tomar decisiones en nuestra vida, vacilamos o nos da miedo y evitamos dar a la decisión toda la reflexión y el tiempo que se requiere para que resulte más ventajoso.

Estos son los ocho pasos necesarios que se tienen que seguir para tomar decisiones inteligente.

1.- Definir el problema con precisión                     
¿Qué es lo que se tiene que decidir? ¿Cuál es el problema que hay que resolver? ¿Comprar una casa o un departamento? ¿Seguir en el mismo trabajo o aceptar la propuesta que se me está haciendo en otra empresa? Comprar un auto mediano o uno grande? Ir de vacaciones a Europa o a Estados Unidos?
La manera como se plantee la decisión desde un principio puede resultar crucial. Para aceptar en la elección, hay que plantear cuidadosamente los problemas de decisión, reconociendo su complejidad y evitando hacer supuestos que no se justifican y prejuicios que limiten sus opciones.

2.- Especificar los objetivos
La decisión nos debe llevar a dónde queremos ir. Si voy a contratar a un nuevo empleado, debe definir si quiero un empleado disciplinado que trabaje bien en equipo o a un empleado que sea un espíritu libre y más creativo. Si voy a comprar un auto, definir si quiero mayor capacidad de pasajeros o que ahorre gasolina.
Una decisión es un medio para llegar a un fin. Hay que saber qué es lo que deseamos alcanzar y cuáles de mis intereses, valores, preocupaciones, valores, preocupaciones, temores y aspiraciones son más pertinentes para alcanzar mis metas. Pensar bien en los objetivos, le da dirección a nuestros objetivos.

3.- Crear alternativas imaginarias
Las alternativas representan las diferentes normas de conducta u opciones entre las que se puede elegir. ¿Debo de intervenir en un conflicto entre compañeros de trabajo o me hago de lado? ¿Debo buscar una solución que sea aceptable para todos los interesados?
Si no se tuvieran distintas alternativas, no se tendría la necesidad o de tomar una decisión entre ellas. Si no se va a decidir entre todas, por lo menos si tomar en cuenta el mayor número posible, las que puedan ser más creativas y deseables. La decisión final, no puede ser mejor que la mejor alternativa.

4.- Entender las consecuencias   
Hasta qué punto pueden satisfacer las alternativas a los objetivos planteados? Las alternativas atraen y hasta pueden ser fascinantes, pero siempre se debe pensar las consecuencias que podrá ocasionar a futuro a cualquiera de las alternativas elegidas.
Dejar el trabajo actual e independizarse para cambiar de ciudad, suena muy atractivo, pero cuales pueden ser las consecuencias para la carrera de la esposa, o para la escuela de los hijos?
Evaluar objetivamente las consecuencias de cada alternativa, ayuda a identificar las que mejor se ajustan para la consecución de los objetivos.


5.- Estudiar las transacciones
Como los objetivos a veces son contradictorios entre sí, es preciso encontrar un justo medio. Hay que sacrificar un poco de esto a cambio de aquello.  
Tu carrera es importante para ti, pero también lo es tu familia. Podrías por tanto decidir reducir tus viajes de negocios o las horas que le dedicas al trabajo. Puedes perder algo de impulso y también algo de ingreso, pero ganarás tiempo con tu familia, con tu esposa y con tus hijos.

En las decisiones más complejas no hay por lo general una alternativa perfecta. Las distintas alternativas cumplen diferentes conjuntos de objetivos. La tarea es elegir inteligentemente entre posibilidades que no son perfectas. Para llegar a ello, necesitas fijar prioridades, atendiendo abiertamente a la necesidad de hacer transacciones entre los diversos objetivos contradictorios.        

6.- Aclarar las incertidumbres
¿Qué puede suceder en el futuro y qué posibilidades hay de que suceda una cosa u otra?
¿Son mis habilidades artísticas, académicas o atléticas suficientes para que consiga una beca? ¿Tengo que trabajar mientras estudio?  La incertidumbre hace más difícil la decisión, pero una eficaz toma de decisiones exige que se tenga en cuenta la incertidumbre, que se juzgue la probabilidad de distintos resultados y se evalúen sus posibles impactos.

7.-  Pensar muy bien en tu tolerancia al riesgo  
Cuando las decisiones se toman en condiciones de incertidumbre, la consecuencia que se busca puede no ser la que en realidad resulta.
Las personas varían en cuanto a su tolerancia al riesgo, y según lo que esté en juego, en cuanto al riesgo que están dispuestas a aceptar de una decisión a la siguiente. Tener clara conciencia de tu voluntad de aceptar riesgos hará tu proceso decisorio más suave y eficiente.

8.- Considerar decisiones vinculadas.
Lo que decidas hoy, puede influir en tus elecciones de mañana, y tus metas para el mañana deben influir en tus decisiones de hoy. De esta manera, muchas decisiones importantes están vinculadas en el tiempo.

La clave de tratar eficientemente las decisiones vinculadas es aislar y resolver las cuestiones de corto plazo y al mismo tiempo ir recopilando la información necesaria para resolver las que se van las que se van a presentar más adelante.

Si se siguen correctamente estos pasos, se aumentan considerablemente las posibilidades de encontrar soluciones satisfactorias.



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