Las endorfinas junto con las encefalinas y las dinorfinas son
neurotransmisores opiodes endógenos producidos en el sistema nervioso central y
que se liberan a través de la médula espinal y del torrente sanguíneo.
Las endorfinas son opiáceos naturales sintetizadas por el
cerebro, que pueden ser hasta 20 veces más fuertes y efectivas para aliviar el
dolor, que opiáceos como la morfina, la heroína y la codeína, con la ventaja de
que no tienen efectos secundarios.
Sirven como moduladores del dolor, la reproducción, la
temperatura corporal, el hambre y las funciones reproductivas.
Actividades como escuchar música, hacer ejercicio, bailar,
nadar, tener relaciones sexuales o ingerir alimentos como el chocolate o
comidas picantes, tienen un efecto analgésico y producen una sensación de
bienestar que se relaciona con estados de ánimo positivos. El cerebro produce
alrededor de 20 tipos diferentes de endorfinas, que se almacenan principalmente
en el hipotálamo.
Las endorfinas juegan un rol importante en el mantenimiento
de la salud y en su recuperación en caso de alguna enfermedad: promueven la
calma, crean estados de bienestar, mejoran el humor, reducen el dolor, retrasan
el proceso de envejecimiento, fortalecen el sistema humanitario, reducen la
presión sanguínea, bajan los niveles de adrenalina producidos por la ansiedad.
La actividad de las endorfinas está relacionada con el
sistema límbico del cerebro, del que forma parte el hipotálamo, que contiene
los receptores específicos con los que interactúa.
Su función es bloquear los detectores de dolor en el cerebro.
Dentro del encéfalo y el mesencéfalo, se encuentran las zonas del cerebro
encargadas de la liberación de endorfinas que producen analgesia. Cuando el
cuerpo recibe algún golpe y siente dolor, reacciona inmediatamente sintetizando
las endorfinas para actuar como analgésico en las zonas en dónde se siente dolor.
La alteración en la producción de endorfinas interrumpe el
ciclo de la sinapsis dentro del cerebro y su función como neurotransmisor se ve
afectada, creando estados depresivos, cambios en el estado de ánimo, ansiedad o
desordenes obsesivos compulsivos.
El alcohol produce una sensación de calma y relajación, por
eso, cuando se descubrieron las endorfinas, se llegó a pensar que éste podría
estimular su liberación. El consumo en exceso de alcohol, por el contrario,
reduce o anula la capacidad del cuerpo para generar un flujo constante y
adecuado de endorfinas.
La cura de las adicciones a diversas sustancias como las
drogas y el alcohol, se ve favorecida por un aumento en la cantidad de
endorfinas generadas por el cuerpo. Las endorfinas no se pueden suministrar
desde afuera, nuestro propio organismo es quien la genera en las cantidades y
en los momentos necesarios.
Quienes han estudiado los efectos de las drogas en nuestro
organismo, comentan que la aceptación tiene nuestro cuerpo a ellas, se debe a
que está preparado para reaccionar ante ellas debido a que tenemos receptores
tanto para las endorfinas como para sustancias bioquímicamente similares.
La estructura de las endorfinas es similar a la de algunas
drogas artificiales que pueden llegar a crear reacciones similares
La estructura de las endorfinas es similar al de algunas
drogas y éstas últimas pueden llegar a crear reacciones similares en el organismo.
Cada vez que se usan drogas, sustituyen a las endorfinas en su tarea de generar
sensación de bienestar, de calma y de cura del dolor. El uso continuo de las drogas,
va minando la capacidad natural del cuerpo para generar endorfinas y por eso va
creando adicción y dependencia cada vez mayor de las drogas.
El caso más evidente
es el de la heroína que tiene la capacidad de destruir en poco tiempo la
capacidad del cuerpo para crear endorfinas. Las primeras veces, la persona que
la consume siente una sensación de euforia y relajamiento porque se ha
desconectado artificialmente de todo aquello que le produces estrés, pero en
poco tiempo, el cuerpo está más desprotegido contra el dolor y el estrés y su
dependencia de la droga empieza a ser cada vez mayor. Cuando la adicción se ha
hecho mayor, el individuo que consume la heroína ya no lo hace para tener esa
sensación de bienestar y euforia que sentía inicialmente, lo hace simplemente
para escapar del dolor emocional y no sufrir.
¿Cómo elevar el nivel de Endorfinas de forma
natural?
Se estima que se pueden elevar durante varias horas los
niveles de endorfinas de manera natural, a través de la práctica del ejercicio
vigoroso que aumenta la temperatura corporal.
También influye el lugar en dónde se realiza el ejercicio. Es
mejor hacer el ejercicio al aire libre que en lugares cerrados.
El ejercicio mejora el estado de ánimo por lo cual psicólogos
y psiquiatras lo recomiendan como parte del tratamiento para la depresión y la
ansiedad.
El ejercicio regula
la ansiedad, relaja los músculos tensos y la respiración y altera la bioquímica
del cuerpo, de manera que en general se modifica la salud mental. Además, el
ejercicio ayuda a otros procesos que benefician el estado de salud general.
El estrés y la
ansiedad provocan reacciones físicas caracterizadas por tensión muscular,
respiración rápida y superficial y estimulación de las glándulas suprarrenales
que producen adrenalina, reacciones características de la “reacción de huida”
en la que el cuerpo se prepara para actuar ante una situación de amenaza, como
lo hacía el hombre en la antigüedad.
No obstante que el
hombre moderno no se enfrenta a situaciones de huida ante determinadas
situaciones, en ciertas circunstancias sigue secretando grandes cantidades de
adrenalina que se acumulan en el cuerpo creando tensión y ansiedad, y es a
través del ejercicio que se pueden liberar los excesos de adrenalina
acumulados.
Para mejorar el estado
físico y emocional, es necesario aprender a liberar mayores niveles de
endorfinas en el cuerpo. Las endorfinas
son el secreto para mantener de manera natural la felicidad, la salud y la
juventud.

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